Implementar las NIIF no consiste únicamente en elaborar un Estado de Situación Financiera de Apertura (ESFA), realizar algunos ajustes y preparar un manual de políticas contables. La verdadera implementación se evidencia cuando el marco normativo hace parte de los procesos contables del día a día.
Si usted encuentra alguna de estas cinco señales, es porque algo no va bien con las NIIF.
- Las políticas contables existen, pero nadie las consulta
Es frecuente encontrar empresas con un manual de políticas contables que permanece llevo de polvo en algún estante o en una carpeta electrónica que nadie consulta.
La NIIF para las PYMES establece:
“Una entidad seleccionará y aplicará sus políticas contables de manera uniforme para transacciones, otros sucesos y condiciones que sean similares…” NIIF para las PYMES, párrafo 10.
Si las decisiones sobre los registros contables y su posterior presentación en los estados financieros se toman bajo el criterio de “así siempre lo hemos hecho en esta empresa”, sin consultar las políticas contables establecidas, estamos frente a una primera señal de alerta.
Una empresa puede contar con un manual de políticas contables bajo NIIF, elaborado incluso desde hace varios años; sin embargo, su sola existencia no significa que las NIIF estén correctamente implementadas. Si las políticas no orientan las decisiones contables y no se aplican en la práctica, el manual se convierte simplemente en letra muerta y las NIIF dejan de ser el marco que guía la preparación de la información financiera.
- Los criterios fiscales determinan la contabilidad
La vida útil de un activo, el deterioro de una cartera o el reconocimiento de una operación no deberían definirse teniendo en cuenta el criterio tributario.
En algunas ocasiones, las empresas buscan reducir el desgaste operativo que implica controlar las diferencias entre las mediciones contables bajo NIIF y las bases fiscales, así como realizar la conciliación fiscal y reconocer los correspondientes impuestos diferidos. Para simplificar este proceso, terminan igualando el tratamiento contable al tributario.
Aunque esta práctica puede facilitar el trabajo operativo, también puede desfigurar la información financiera, pues las cifras dejan de responder a los criterios establecidos por el marco contable y terminan condicionadas por las disposiciones fiscales.
Como consecuencia, la información puede perder utilidad para la toma de decisiones económicas, uno de los propósitos fundamentales de los estados financieros, de acuerdo con el párrafo 9 de la NIC 1 y el párrafo 2.7 de la NIIF para las PYMES.
La contabilidad financiera responde a su propio marco normativo. Las diferencias fiscales deberán identificarse posteriormente, pero la norma tributaria no debe sustituir los criterios contables.
- No se evalúa el deterioro de los activos
Si la empresa tiene carteras de difícil recuperación, inventarios deteriorados o activos que han perdido capacidad para generar beneficios económicos, pero estos permanecen registrados por valores que ya no representan su realidad económica, estamos frente a otra señal que merece atención.
La NIIF para las PYMES establece:
“Una entidad evaluará, en cada fecha sobre la que se informa, si existe algún indicio del deterioro del valor de algún activo.” NIIF para las PYMES, párrafo 27.7
Si estas evaluaciones del deterioro no se realizan oportunamente, algunos activos podrían permanecer sobrevalorados y, en consecuencia, afectar la razonabilidad de la información presentada en los estados financieros.
Una empresa puede haber implementado las NIIF hace varios años y, aun así, presentar actualmente estas y otras señales de una aplicación inadecuada.
Por eso, la verdadera prueba de que una empresa aplica las NIIF no es haber realizado un proceso de implementación en algún momento, sino que las decisiones contables que toma hoy respondan al marco de información financiera que le resulta aplicable.
Fuente: NIC 1, Secciones 2, 10 y 27 de la NIIF para Pymes



